TRATADO DIVULGATIVO SOBRE TEMATIZACIÓN ARQUITECTÓNICA — ARCHIVO I · Glosario

Las palabras del oficio, explicadas sin oficio.

A lo largo de este tratado han ido apareciendo términos que no todo el mundo tiene por qué conocer —unos del mundo de la construcción, otros de la química, otros del argot del propio oficio—. Este glosario los reúne y los explica en pocas palabras, para que nadie tenga que quedarse con una duda a medio camino. No es un diccionario técnico exhaustivo, sino una chuleta amable: lo justo para entender, dicho con claridad. Cada término, además, remite a la página donde se cuenta con calma, para quien quiera pasar de la definición a la historia completa.

Entender una palabra no debería costar más que la propia palabra.

De la A a la Z del oficio

Biofilia.

La tendencia innata del ser humano a buscar la conexión con la naturaleza y lo vivo. Explica por qué los materiales naturales —o sus recreaciones fieles— nos relajan y nos hacen sentir bien. (Ver: Atmósfera › Biofilia.)

Consolidar.

Reforzar un soporte o un material que se disgrega o está débil, para que quede firme y pueda recibir lo que se aplique encima. Un soporte que se deshace se consolida antes de tematizar. (Ver: Materia › Soportes.)

Curado.

El proceso por el que un mortero, una vez aplicado, endurece de verdad con el paso de los días y semanas —no solo se seca por fuera, sino que gana su dureza definitiva—. El curado necesita su tiempo y no se puede acelerar. (Ver: Materia › Mortero y Criterio › Plazos.)

Hidrofugante.

El tratamiento que hace que una superficie repela el agua —que la lluvia o las salpicaduras resbalen sin penetrar— manteniéndola, si es el adecuado, transpirable. Es la protección más habitual en tematización. (Ver: Materia › Protección.)

Junta seca.

Técnica ancestral de construir muros encajando las piedras unas contra otras sin mortero visible entre ellas. Como acabado tematizado, es de los más laboriosos y elegantes. (Ver: Oficio › Acabados.)

Mampostería.

Muro de piedra irregular, con piezas de distintos tamaños y formas encajadas sin el orden de la sillería. Como acabado, es el más rústico y acogedor de la familia de la piedra. (Ver: Oficio › Acabados.)

Mortero.

La pasta —mezcla de áridos, conglomerantes y agua— que se aplica blanda, se moldea y luego endurece hasta volverse pétrea. Es el material base de la tematización, el que se convierte en piedra. (Ver: Materia › Mortero.)

Óxidos minerales.

Los pigmentos —de hierro, de cromo y otros metales— que dan color a la piedra tematizada. Son los mismos que colorean las rocas de verdad, y por eso no se destiñen con el sol ni con los años. (Ver: Materia › Pigmentos.)

Pátina.

El aspecto de envejecido que el tiempo deposita sobre los materiales —manchas, desgaste, tono asentado— y que en tematización se recrea a propósito para que una pieza nueva parezca antigua. (Ver: Oficio › Pátina.)

Pincel seco.

Técnica de pátina que consiste en cargar muy poca pintura en el pincel y rozar apenas los relieves salientes, iluminando las aristas como haría la luz sobre una piedra real. (Ver: Oficio › Pátina.)

Retracción.

El ligero encogimiento que sufre un mortero al secar y perder el agua. Si no se controla —con capas, malla y buen amasado—, puede provocar fisuras. Domarla es parte del oficio. (Ver: Materia › Mortero.)

Sillar / Sillería.

El sillar es cada bloque de piedra labrada y colocada en hiladas regulares; la sillería, el muro que forman. Como acabado, evoca la construcción noble de siempre. (Ver: Oficio › Acabados.)

Silicato.

Un líquido mineral —piedra disuelta, en esencia— que, aplicado sobre el mortero, reacciona y lo convierte en sílice sólida, petrificándolo e integrándolo con el muro. Es lo que hace que la tematización sea piedra de verdad y no cemento endurecido. (Ver: Materia › Silicatos.)

Soporte.

Soporte. La superficie previa —pared, tabique, muro— sobre la que se construye la tematización. De su firmeza y su buena preparación depende, más que de nada, que el trabajo dure. (Ver: Materia › Soportes.)

Tematización.

El oficio de recrear materiales naturales —piedra, roca, madera— con volumen y materia reales, de modo que una superficie no imite el material, sino que se comporte como él. El tema de todo este tratado. (Ver: Fundamentos › Qué es.)

Tixotropía.

La propiedad de ciertos materiales de ablandarse cuando se los trabaja o agita y recuperar su firmeza en reposo. Es lo que permite que el mortero se aplique grueso en vertical sin descolgarse. El kétchup, por ejemplo, la tiene. (Ver: Materia › Mortero.)

Valle inquietante.

El rechazo o la incomodidad que produce una imitación de algo natural cuando es casi convincente pero falla en algún detalle. Explica por qué una recreación mediocre no relaja, sino que incomoda —y por qué la fidelidad importa tanto—. (Ver: Atmósfera › Biofilia.)

Veladura.

Capa de color muy diluido y translúcido que se deja caer sobre la superficie para teñir sutilmente, colándose en los huecos, sin tapar la textura de debajo. Es la base del color y de la pátina. (Ver: Materia › Pigmentos y Oficio › Pátina.)

Si falta una palabra,
es que aún no se ha explicado bien

Este glosario crecerá a medida que lo haga el tratado: cada término nuevo que aparezca en una página encontrará aquí su definición breve. Y si alguien echa en falta una palabra, o cree que alguna podría explicarse mejor, es una información valiosa —porque un tratado que quiere entenderse no puede permitirse dejar términos oscuros por el camino—.

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